Novela Gráfica: EL FARO (2004) 

de Paco Roca

            Aproximándome a la "cultura del mar"


Los faros siempre me han parecido lugares misteriosos. Tal vez por ello, ejercen en las personas una atracción difícil de descifrar. La misma que me llevo a elegir esta novela gráfica del historietista e ilustrador español Paco Roca (Valencia, 1969), un autor bastante conocido en el mundo del comic. 

Surgió para mí la motivación perfecta para adentrarme unos días en la cultura del mar. Todavía recuerdo a mi padre observando el barómetro del salón y diciéndome "la temperatura ha subido y el barómetro está bajando. Vamos a tener mal tiempo. Lleva paraguas". Enseguida supe que la elección del libro fue un acierto.

Durante la lectura me encontré dibujos con una línea clara y detallista que evocan al pasado y que nos narran una historia llena de aventuras y fantasía. El personaje de Telmo, el farero solitario y fuerte que empuja al joven encontrado a la deriva a buscar su propio sueño, trasmite libertad y generosidad. Es, sin duda, un personaje entrañable y bonachón fantásticamente dibujado, en todos los aspectos, por Paco Roca.

Mi gusto por los colores y las pinturas me atrajo como un imán al Faro del Cabo de Ajo. Tal vez con la visita a este colorido faro busqué, insconscientemente, compensar las elegantes viñetas tricolor del libro escogido. No es un faro con valor patrimonial, pero el trabajo colorista del artista urbano cántabro Óscar San Miguel, conocido internacionalmente como Okuda, lo ha dado aspecto de obra de arte y revalorización turística. 

Era tarde y pensé que allí no había nadie, pero junto a un grupo de unas diez personas caminé hacia el recinto del faro. Atraviesas la verja y te encuentras un sendero de piedras que bordea el acantilado y frente a ti divisas la inmensidad del mar. A pesar de la pequeña multitud junto a mí, había silencio. Un silencio algunas veces roto por el ruido del oleaje y del fuerte viento del norte. Absorta observando el mar, me imaginé que allí, frente al pequeño faro, una gran masa de hielo flotante sobresalía en parte de la superficie del mar y busqué la parte no visible de lo que allí se encontraba. Pensé en Telmo y  en la soledad del farero frente al clima. Pensé también en la libertad y la fuerza que trasmite el mar a sus gentes, en los sueños y tradiciones, así como en los miedos... Sin duda, el idioma más hablado allí es el silencio.

Observando el impresionante panorama ante mí, encontré el momento adecuado para poder hablar con Eduardo, un hombre de tez curtida por el sol que enseña el faro y vende souvenirs en la puerta del recinto.  Me dijo que trabajaba desde hace poco tiempo allí, pero atendía con agrado cualquier pregunta de los turistas referente al faro y al entorno. Abajo puedes escuchar una parte de la entrevista que le hice y que pude grabar.  

Hablé con él sobre los tipos de faro que se mencionan en una viñeta del libro. Existen dos tipos: de recalada, para guiar los barcos a puerto; y de peligro, para evitar accidentes. Te das cuenta durante la lectura que el libro no solo te cuenta una historia sino que también te instruye sobre el mundo y espítitu marítimo con pequeños detalles que hacen más visible al lector este mundo del mar y sus características. De hecho, leí en el prólogo que el autor había pedido ayuda sobre cuestiones técnicas relacionadas con el faro y el mar a Enrique Luzuriaga, antiguo miembro del Cuerpo Técnico de Señales Marítimas de Santander, porque quería que, dentro de la fantasía, las referencias al mundo marítimo resultaran lo más reales posibles. Entiendo ahora por qué este libro recibió el Premio Diario de Avisos al mejor guion realista.

"Este es un faro de peligro. Lo enciende el farero sobre las nueve y media de la noche", me contó Eduardo. Lo construyeron a principios del siglo pasado después de tres accidentes de barco en esta zona. Durante la Guerra Civil Española permaneció sin encenderse casi un año. ¿Se habrá inspirado Paco Roca en este pequeño faro para construir su historia? El faro de Telmo y el pequeño faro del Cabo de Ajo, excepto en el color, tienen unas cuantas similitudes. 

        Tras la observación viene el recuerdo. Aquí puedes ver un dibujo de Eduardo junto al Faro de Ajo.

Reyes Grijuela Gil-Inmersión 2
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